8 de febrero de 2010

El Papa propone la humildad como actitud ante la vocación

CIUDAD DEL VATICANO, domingo 7 de febrero de 2010 (ZENIT.org).- Benedicto XVI destacó la importancia de la humildad ante la llamada de Dios y propuso el ejemplo de Isaías, Pedro y Pablo, este domingo durante el rezo del Ángelus ante miles de fieles congregados en la Plaza de San Pedro.

“La humildad de la que dan testimonio Isaías, Pedro y Pablo invita a los que han recibido el don de la vocación divina a no concentrarse en sus propios límites, sino a tener la mirada fija en el Señor y en su sorprendente misericordia, para convertir el corazón, y continuar, con alegría, para “dejarlo todo” por Él, afirmó.

Glosó brevemente las experiencias de Isaías al sentirse en presencia del Señor tres veces Santo, de Pedro tras la pesca milagrosa y de Pablo al reconocerse indigno de ser apóstol.

Y afirmó que en ellas “vemos cómo el encuentro auténtico con Dios lleva a la persona a reconocer la propia pobreza e insuficiencia, el propio límite y el propio pecado”.

“Pero, a pesar de esta fragilidad, el Señor, rico en misericordia y en perdón, transforma la vida de la persona y la llama a seguirle”, añadió.

Porque Dios, dijo el Santo Padre “hace a las personas pobres y débiles, pero con fe en Él, intrépidas apóstoles y predicadoras de la salvación”.

Después de esto, el Papa pidió oraciones por las vocaciones y que la Virgen “suscite en cada uno el deseo de pronunciar el propio “sí” al Señor con alegría y dedicación plena”.

En su saludo en español, invitó “a todos a suplicar fervientemente al Señor que suscite en muchos jóvenes el deseo de responder generosamente a su llamada, para que, dejándolo todo, consagren su vida por completo a la hermosa misión de ser mensajeros valientes de la buena noticia de la salvación, celebrar con dignidad los Sagrados Misterios y ser testigos fieles y convencidos de la caridad”.

Pidió que, “en este camino se vean acompañados por la presencia amorosa de María, Madre de Jesús”.

E invitó “a todos los sacerdotes a reavivar su generosa disponibilidad para responder cada día a la llamada del Señor con la misma humildad y fe de Isaías, Pedro y Pablo”.

5 de febrero de 2010

Película de Don Bosco

Verla Completa:

http://www.youtube.com/view_play_list?p=DE807441906CA2D0&search_query=pelicula+san+juan+bosco&page=1


En un siglo agitado por luchas políticas, tensiones religiosas, nuevas tecnologías y revoluciones culturales, DON BOSCO, un hombre de fe, con una dedicación total, logró transmitir u ...n mensaje de «razón, religión y cariño» a miles de muchachos abandonados, atraídos por su afabilidad y su familiaridad con Dios. Así superaron la pobreza, la ignorancia y el desamparo social, y sintieron la emoción de sentirse queridos. Nueva producción internacional de gran calidad, doblada al castellano.Con Flavio Insinna como Don Bosco. Duración aproximada: 200 minutos.


En julio de 1846 Don Bosco enferma de muerte y lo salvan las oraciones de sus jóvenes. A partir de este momento, la película recorre los acontecimientos más destacados de su vida, desde su humilde origen, su vocación sacerdotal, su dramático encuentro con los jóvenes delincuentes y encarcelados y los muchachos abandonados en las calles de Turín... hasta la creación del Oratorio y la fundación de la Congregación de los Salesianos, extendida hoy por todo el mundo.

Actores:
Flavio Insinna
Lina Sastri
Charles Dance
Daniel Tschirley
Fabrizio Bucci
Lewis Crutch
Brock Everitt-Elwick
Alessandra Martines
Ry Finerty
Arnaldo Ninchi
Julian Patrick Brophy
Paolo Calabresi
Jonathan Ross Latham
Sam Beazley
Brando Taccini

Productor:
Luca Bernabei

Guión:
Saverio D’Ercole
Graziano Diana

Fotografía:
Giovanni Galasso

Director:Lodovico Gasparini Música:Marco Frisina

3 de febrero de 2010

Consagradas y religiosas testimonian el amor a su vocación

CIUDAD DEL VATICANO, miércoles 3 de febrero de 2010 (ZENIT.org) Las vísperas precedidas por Benedicto XVI ayer martes con motivo del día de la vida consagrada se convirtieron en una ocasión de renovación interior y de compartir con quienes, desde diversos carismas, consagran su vida a Dios y al servicio de la Iglesia.

Con una presencia mayoritariamente femenina, diferentes tipos y colores de hábitos colmaron ayer la basílica de San Pedro. Una muestra de cómo la Iglesia, como cuerpo místico de Cristo y con la diversidad de acentos, nacionalidades y carismas, acoge en su seno y alienta a quienes han respondido al llamado de vivir la vida consagrada.

Como resaltó el Papa, cuya homilía recibió efusivos aplausos de parte de los fieles, la celebración de la vida consagrada tiene un triple significado: “la alabanza y gratitud al Señor” por el don de esta vocación, la “promoción de su estima y conocimiento por parte de todo el Pueblo de Dios” y la invitación a quienes han recibido este llamado a “celebrar las maravillas que el Señor ha obrado en ellos”.

Al finalizar las vísperas, ZENIT habló con algunas religiosas sobre lo que para ellas representa la vivencia de esta vocación y sobre el sentido de este encuentro de fe. Algunas, permaneciendo fieles a su voto de obediencia, se abstuvieron de responder porque aseguraban que para ello necesitaban el permiso de su superiora.

“Volvería a consagrarme de nuevo”

Para la religiosa colombiana María Lucía, la participación en estas vísperas “significó algo muy grande” porque sirvió para que las personas consagradas vivieran a plenitud el hecho de “ser ese testimonio de consagrados en la Iglesia para el servicio de los demás”.

“Para mí haberme consagrado es muy importante puesto que es una vivencia más plena de entrega total al Señor”, aseguró esta religiosa perteneciente a la comunidad Dominicas de Nuestra Señora de Nazaret.

Por su parte, la hermana Leonela, de la comunidad de las Hijas de la caridad de la preciosísima sangre, dijo sentirse orgullosa y feliz de su vocación en la en la que “buscamos testimoniar el Evangelio con todas nuestras fuerzas, donándonos a los enfermos, a los ancianos, a los jóvenes en cualquier parte donde nos encontremos”.

Aclaró la religiosa que el carisma de su comunidad consiste en reflejar en todos sus actos la caridad del Padre: “Dios Padre nos ha dado a Jesús con amor, y Cristo ha derramado su preciosísima sangre para nuestra salvación”.

“Estoy feliz de haber dado mi vida al Señor. Yo entré en la congregación siendo muy joven pero lo haría de nuevo sin duda con todo el corazón porque servir a Dios en la alegría y en el sacrificio por amor es algo maravilloso”, asegura la religiosa.

En estas vísperas se encontraba también la hermana Yosa, de la comunidad del Divino Amor. Es peruana y vive en Roma desde hace siete años. Recientemente llegó de Filipinas donde vivió una fuerte experiencia de evangelización. El carisma de su comunidad se basa en la regla de San Agustín. Trabajan en la caridad y la promoción de la mujer.

Aseguró que es una bendición “estar aquí el corazón del catolicismo”. Y destacó cómo muchos fieles que están lejos “de repente quisieran estar aquí” por lo tanto, vio en estas vísperas una ocasión de “aprovechar esta oportunidad, rezar por ellos y rezar por el mundo, especialmente por los pobres”.

Para la hermana María de Anima Christi, de la Familia del Verbo Encarnado, estar con el Santo Padre es “realmente sentirse en el corazón de la Iglesia”. En estas vísperas ella descubrió cómo debe renovar cada día su pertenencia a Jesús como lo hizo su madre María: “seguir profesando la pobreza, la castidad y la obediencia porque Jesús era pobre, casto y obediente”.

Su comunidad se dedica a la Evangelización de la cultura y pretende “llevar de nuevo los criterios de la fe a la sociedad”, según indicó la religiosa.

Asegura que lo que más la conmovió en esta ceremonia fue la actitud orante del Papa Benedicto XVI: “lo vi muy recogido y quise unirme a sus intenciones. Dios sólo sabe lo que él tiene en su corazón pero tenemos que unir nuestra oración a la de él”.

Por Carmen Elena Villa

2 de febrero de 2010

Cuando un papa y un rabino comentan las Escrituras

ROMA, martes, 2 febrero 2010 (ZENIT.org).- El rasgo que caracteriza la visita de Benedicto XVI a la gran Sinagoga de Roma fue el hecho de que un jefe de la Iglesia Católica y un rabino comentaran juntos las Sagradas Escrituras.

Lo ha afirmado a ZENIT monseñor Vincenzo Paglia, obispo de Terni-Narni-Amelia, que desde 2004 hasta el año pasado fue presidente de la Comisión de Ecumenismo y Diálogo de la Conferencia Episcopal Italiana, antes de ser elegido presidente de la Conferencia Episcopal de Umbría.

Aunque “se haya producido en un momento un poco más turbulento, en ciertos aspectos”, respecto de la realizada en 1986 por Juan Pablo II, según el prelado “la visita ha significado, sobre todo, la confirmación de la irreversibilidad de nuestro camino común”.

“No diría que hayan desaparecido todas las sombras --precisó--, pero ha emergido la voluntad clara de mirar al futuro, un futuro que ha significado por los menos dos pistas: una, la de los campos comunes de intervención y testimonio: el valor supremo de la vida, la santidad de la familia, la tutela de la creación, la atención a los necesitados; la otra que se ha realizado se refiere al campo de las Escrituras”.

El aspecto innovador de la primera visita de Benedicto XVI al templo mayor de Roma, añadió el prelado, es que “en la Sinagoga, se ha dado ya un paso adelante porque ambos han comentado las Escrituras acogiéndose mutuamente”.

“Por primera vez un rabino ha comentado la Escritura ante el Papa y viceversa –observó--. Este evento, en mi opinión, se comprende bien dentro de la visión señalada por el Papa, según la cual también Israel debe responder a la Revelación”.

“Es un paso adelante en la línea espiritual –añadió--. Y la importancia del discurso papal está justamente en este pasaje no en el plano de la diplomacia sino en el plano espiritual, que en mi opinión es el aspecto que debe ser consolidado”.

Monseñor Paglia, que en 2002 fue nombrado por la Santa Sede presidente de la Federación Bíblica Católica Internacional, puso el acento en la “invitación del Papa a prestar mayor atención a la interpretación judía de las Escrituras”.

En su discurso, el pontífice citó un pasaje del documento publicado en 2001 por la Comisión Pontificia Bíblica –cuando la presidía el cardenal Ratzinger- titulado “El pueblo judío y sus Sagradas Escrituras en la Biblia cristiana”, cuya intención era también contribuir al diálogo fraterno entre cristianosy judíos a partir del reconocimiento de la autoridad y de la importancia de las Sagradas Escrituras del pueblo judío para la Biblia cristiana.

Concretamente, durante el encuentro en la Sinagoga, el Papa recordó “la solidaridad que liga a la Iglesia y al pueblo judío ‘a nivel de su misma identidad’ espiritual y que ofrece a los cristianos la oportunidad de promover ‘un renovado respeto a la interpretación judía del Antiguo Testamento’”.

Monseñor Paglia recordó la necesidad para judíos y católicos de “proceder sobre espacios comunes recorriendo aquellos puentes que poco a poco consolidan el encuentro”.

“Estoy convencido –añadió- que el ignorarse no es nunca extraño a perspectivas positivas. Al contrario, las dificultades que hay no deben impedirnos seguir aquella línea de fraternidad que nos vincula en las Escrituras”.

“Las dificultades, obviamente, existen y cada uno las vive según la historia pasada. Y no debemos olvidar que la sensibilidad judía sobre ciertos temas está muy atenta”, añadió.

“Pero he notado que hay una voluntad de superar las dificultades, teniendo presente que no todos estaban de acuerdo sobre la visita del Papa a la sinagoga –subrayó el obispo--. Y el hecho de que se haya producido igualmente muestra una clara voluntad de continuar”.

Respecto a la cuestión de Pío XII y sus presuntos silencios sobre la tragedia de la Shoah, “el problema sigue todavía abierto”, dijo monseñor Paglia.

“En mi opinión, ahí hay que distinguir, como subraya el padre Federico Lombardi, la cuestión histórica de otras cuestiones –explicó--. En todo caso, esto no debe impedirnos seguir encontrándonos, justo porque la fe en el Dios de los Padres nos une”.

El obispo de Terni-Narni-Amelia dice compartir las declaraciones del embajador de Israel ante la Santa Sede, Mordechay Lewy, publicadas en el diario vaticano L'Osservatore Romano, en las que afirma que “sólo pocos representantes del judaísmo están realmente empeñados en el actual diálogo con los católicos” y que muchos judíos miran a la propia identidad religiosa en términos de “autosuficiencia teológica”.

“El judaísmo ‘italiano y europeo’ es en general abierto, dialogante y por tanto dispuesto también a reflexionar sobre temas compartidos con los católicos –comentó monseñor Paglia--. Un ejemplo de novedad, en este caso, es la atención prestada a la figura de Jesús también por parte de los judíos”.

“Todo esto está totalmente ausente en un cierto judaísmo ortodoxo –observó--. En efecto, esto explica también por qué es importante dialogar: el encerrarse lleva fácilmente, en un mundo como el actual, a la autorreferencia. Mientras que frente a los grandes problemas debemos unir fuerzas, por ejemplo para hablar de Dios, para hablar de la dignidad del hombre. Pero esto es posible si hay de hecho una referencia a Dios”.

“Debemos evitar por una parte una superficialidad sincretista –añadió el prelado- que sería sólo deletérea, y por otra erigir otro muro de separación”. “Hay un espacio estrecho y complejo de diálogo, que es la única posibilidad pero también el gran desafío que debe unir a judíos y cristianos para responder a las nuevas fronteras del mundo”.

El prelado comentó como “un paso del diálogo al triálogo” la alusión hecha durante la visita del Papa por Riccardo Pacifici, presidente de la Comunidad Judía de Roma, sobre la necesidad de “solidarizarse con las fuerzas que en el Islam interpretan el Corán como fuente de solidaridad y fraternidad humana, en el respeto de la sacralidad de la vida”.

“Sin embargo, está claro que ya, como ha repetido varias veces el Papa, el problema no es absolutamente poner sobre el mismo nivel a todas las religiones –precisó monseñor Paglia--. Esta sería una blasfemia. Otro, en cambio, es el discurso sobre cómo convivir y sobre cuáles responsabilidades comunes podemos tener”.

“Hoy, ante ciudades, países y sociedades de hecho multirreligiosos, está claro que se pide la capacidad del encuentro sin renunciar a la propia identidad –concluyó--. Este es el gran desafío. De hecho, el encuentro es posible si permanecemos de algún modo firmes en nuestras profundas convicciones religiosas”.

Por Mirko Testa, traducido del italiano por Nieves San Martín

1 de febrero de 2010

El amor es el sentido de la historia, explica Benedicto XVI

CIUDAD DEL VATICANO, domingo 31 de enero de 2010 (ZENIT.org).- El amor no es sólo la esencia de Dios, sino también el sentido de la historia, explicó Benedicto XVI este domingo.

En el semanal encuentro con los peregrinos, con motivo de la oración mariana del Ángelus, reflexionó en el "Himno a la caridad" del apóstol Pablo (1 Corintios 12,31-13,13), calificado por el Papa como "una de las páginas más hermosas del Nuevo Testamento y de toda la Biblia".

El "camino" de la perfección, aclaró el pontífice en su comentario, "no consiste en tener cualidades excepcionales: hablar idiomas nuevos, conocer todos los misterios, tener una fe prodigiosa o realizar gestos heroicos".

"Consiste, por el contrario, en la caridad (ágape), es decir, en el amor auténtico, que Dios nos ha revelado en Jesucristo", aseguró dirigiéndose a los peregrinos congregados en la plaza de San Pedro del Vaticano.

De hecho, insistió citando al Apóstol de las Gentes, "la caridad es el don 'más grande', que da valor a todos los demás, y sin embargo 'no hace alarde, no se envanece', es más, 'se regocija con la verdad' y con el bien del otro".

"Quien ama verdaderamente 'no busca su propio interés', 'no tiene en cuenta el mal recibido', 'todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta'. Al final, cuando nos encontraremos cara a cara con Dios, todos los demás dones desfallecerán --añadió el obispo de Roma--; el único que permanecerá para siempre será la caridad, pues Dios es amor y nosotros seremos semejantes a Él, en comunión perfecta con Él".

Según aclaró Benedicto XVI, hablando desde la ventana de su estudio, "por ahora, mientras estamos en este mundo, la caridad es el distintivo del cristiano. Es la síntesis de toda su vida: de lo que cree y de lo que hace".

Por este motivo, explicó que quiso dedicar el primer gran documento de su pontificado, la encíclica Deus caritas est, al tema del amor.

"El amor es la esencia del mismo Dios, es el sentido de la creación y de la historia, es la luz que da bondad y belleza a la existencia de cada hombre", aseguró recogiendo ideas centrales de aquel documento.

Al mismo tiempo, añadió, "el amor es, por así decir, el 'estilo' de Dios y del creyente, es el comportamiento de quien, respondiendo al amor de Dios, plantea su propia vida como don de sí mismo a Dios y al prójimo".

Cristo, indicó, "es el Amor encarnado. Este Amor se nos ha revelado plenamente en Cristo crucificado".

Por último, explicó que la vida de los santos, con su gran variedad de temperamentos, tiene un común denominador: "es un himno a la caridad, un canto vivo al amor de Dios".

Dado que en este 31 de enero la Iglesia recordaba a san Juan Bosco, fundador de la Familia Salesiana, y patrono de los jóvenes, el pontífice concluyó invocando su intercesión "para que los sacerdotes sean siempre educadores y padres de los jóvenes; y para que, experimentando esta caridad pastoral, muchos jóvenes acojan la llamada a dar la vida por Cristo y por el Evangelio".

29 de enero de 2010

Película de San Pedro

SAN PEDRO.

VERLA COMPLETA:

http://www.youtube.com/view_play_list?p=2F60615920D16995&search_query=%22San+Pedro+2005+parte+1+de+20%22&rclk=pti


Pedro, un simple pescador a quien Jesús escoge como uno de Sus doce discípulos. Si bien al principio temía y dudaba del poderoso mensaje de Cristo, Pedro llega a convertirse en su de ...dicado seguidor y vive para difundir el mensaje de los cristianos por toda la tierra junto a Pablo el Apostol de los gentiles, juntos en Roma escribirán páginas gloriosas para los Cristianos con su sangre de testigos de Cristo.
En este drama épico, Pedro se enfrenta a muchos obstáculos, incluyendo a personas que se empeñan en acabar con el cristianismo. Finalmente, Pedro entrega su propia vida a fin de propagar el amor de Cristo y ganar las almas de muchos.
Director: Giulio Base
Guión: Francesco Arlanch, Salvatore Basile


Intérpretes: Omar Sharif, Daniele Pecci, Flavio Insinna, Claudia Koll, Lina Sastri, Sydne Rome, Philippe Leroy, Ettore Bassi...
Año 2005.Producción Italiana.197 Minutos

28 de enero de 2010

Poemas de San Juan de la Cruz

En una noche oscura


En una noche oscura
con ansias en amores inflamada
¡oh dichosa ventura!
salí sin ser notada
estando ya mi casa sosegada,

a oscuras y segura
por la secreta escala disfrazada,
¡oh dichosa ventura!
a oscuras y en celada
estando ya mi casa sosegada.

En la noche dichosa
en secreto que nadie me veía
ni yo miraba cosa
sin otra luz y guía
sino la que en el corazón ardía.

Aquesta me guiaba
más cierto que la luz del mediodía
adonde me esperaba
quien yo bien me sabía
en sitio donde nadie aparecía.

¡Oh noche, que guiaste!
¡Oh noche amable más que la alborada!
¡Oh noche que juntaste
amado con amada,
amada en el amado transformada!

En mi pecho florido,
que entero para él solo se guardaba
allí quedó dormido
y yo le regalaba
y el ventalle de cedros aire daba.

El aire de la almena
cuando yo sus cabellos esparcía
con su mano serena
y en mi cuello hería
y todos mis sentidos suspendía.

Quedéme y olvidéme
el rostro recliné sobre el amado;
cesó todo, y dejéme
dejando mi cuidado
entre las azucenas olvidado

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